Geni Y El Zepelín
- Chico Buarque
Key: auto auto ·
Orig: auto ·
Capo:
·
Time: 4/4 ·
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J K
A De los rengos y los tuertos,
J K
del bajo fondo del puerto,
J L
ella anduvo enamorada.
A Su cuerpo es de los errantes,
vagabundos y emigrantes,
de los que no tienen nada.
M N
B Se entregaba desde niña
L P Q
en garajes o cantinas,
R S T
tras la pileta, en el monte;
M U
reina de los prisioneros,
L P Q
las locas los pordioseros,
R S L
los gurises del asilo.
A A menudo a su cuidado
hay viejitos desahuciados
y viudas sin porvenir.
J K
C Es buena como son pocas,
J K
por eso la ciudad toda
J L J L
repitiendo ha de seguir:
C V
D ¡Tírenle piedra a Geni!
C V
¡Tírenle piedra a Geni!
C A7
Ella está para aguantar,
W G
ella está para escupir,
X G
se entrega no importa quien,
(VI 3 V2 bis C
¡Maldita Geni!
A Un día surgió brillante,
entre las nubes fluctuante,
un enorme zepelín.
A Se paró en los edificios,
abrió unos mil orificios
con mil cañones así.
B La ciudad, toda espantada
se quedó paralizada,
casi se volvió jalea.
Mas del zepelín gigante
descendió el comandante
diciendo: ? cambié de idea:
A Cuando vi en esta ciudad
tanto horror e iniquidad,
decidí hacerla explotar.
C Mas puedo evitar el drama
si es que aquella hermosa dama
de noche se entrega a mí?.
D ¡Esa dama era Geni!
¡Mas no puede ser Geni!
Ella está para aguantar,
ella está para escupir,
se entrega a no importa quien,
¡Maldita Geni¡
A Sin que se lo propusiera,
de tan ingenua y sincera,
cautivó al forastero.
A El guerrero tan vistoso,
tan temido y poderoso,
quedó de ella prisionero.
B Ocurre que la doncella
(y esto era secreto de ella)
tenía también sus caprichos;
y, a darse a hombre tan noble,
tan oliendo a brillo y cobre,
prefería amar los bichos.
A Al oír tal herejía,
la ciudad en romería
su mano vino a besar.
C El Prefecto de rodillas,
el Alcalde a hurtadillas,
el Banquero y su millar:
D ¡Anda con él, ve Geni!
¡Anda con él, ve Geni!
La que nos puede salvar,
La que nos va a redimir.
Se entrega no importa a quien,
¡Bendita Geni!
A Fueron tantos los pedidos,
tan sinceros, tan sentidos,
que ella dominó su asco.
A Esa noche lancinante
entregose a tal amante
como quien se da al verdugo;
B Tanta suciedad el hizo,
relamiéndose de vicio,
hasta quedarse saciado.
Y, no bien amanecía,
partió en una nube fría
con su zepelín plateado.
A Con un suspiro aliviado,
ella se acostó de lado
y trató de sonreir.
C Mas luego al rayar el día,
la ciudad en gritería
ya no la dejó dormir:
D ¡Tírenle piedra a Geni!
¡Tírenle piedra a Geni!
Ella está para aguantar,
ella está para escupir,
se entrega a no importa quién,
¡Maldita Geni!
(bis)











